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	<title>Antonio España &#187; ciclos</title>
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		<title>De monetae mutatione - Explicación de los ciclos económicos como expansión crediticia</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Dec 2009 10:57:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio España</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2009/12/lluvia_dinero2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-642" title="lluvia_dinero" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2009/12/lluvia_dinero2-238x300.jpg" alt="" width="171" height="216" /></a><span class="dropcaps">M</span>e envió hace ya unos días mi amigo <strong>Andrés</strong> un correo con una <a href="http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/20091124/53830475558.html" target="_blank">entrevista a Jeff Rubin en la contra de La Vanguardia</a>. En general, en la entrevista da una serie de argumentos que desde mi punto de vista carecen de todo fundamento y que son más propios de las típicas <a href="http://www.decine21.com/listas/100-peliculas-del-cine-de-catastrofes-59"><strong>películas de catástrofes</strong></a> que de cuando en cuando se ponen de moda. Sólo le falta decir que <strong>de aquí a unos años viviremos todos con nuestro propio huerto y vistiendo otra vez con pieles</strong>&#8230; en fin&#8230; (esto del huerto me ha recordado <a href="http://antonioespana.es/2009/02/comentarios-blog-marc-vidal-corralito.html">otra entrada</a> que escribí hace unos meses sobre teorías catastrofistas).</p>
<p>Pero sin duda, lo más interesante es el libro en el que justifica la tesis peregrina de que los ciclos económicos, y en particular la crisis actual, tienen su causa raíz en el petróleo.</p>
<p>En el blog <a href="http://ecosistemaurbano.org/">Ecosistema Urbano</a> (cuyo <a href="http://ecosistemaurbano.org/castellano/petroleo-y-crisis-economica-el-fin-de-la-mala-globalizacion/">link</a> también me envió Andrés) hacen la siguiente síntesis de la obra mencionada:</p>
<blockquote><p>En su libro “<a href="http://www.casadellibro.com/homeAfiliado?ca=3149&amp;isbn=9788493696115" target="_blank">Por qué el mundo está a punto de hacerse más pequeño</a>” analiza el momento actual desde otro punto de vista basado en 3 premisas:</p>
<ul>
<li>El agotamiento del petróleo y de los recursos fósiles –y no las hipotecas basura- son la causa verdadera de la crisis actual. Nos han hecho confundir síntoma con enfermedad y aunque nadie sepa exactamente cuánto petróleo queda ni cuándo se acabará, Rubin afirma con rotundidad que el petróleo barato sí se ha acabado y desencadenará un dominó de consecuencias</li>
<li>Las energías alternativas no pueden sostener la globalización</li>
<li>En cuanto acabe la recesión, los precios del petróleo se dispararán y esto significará el fin de la economía global</li>
</ul>
</blockquote>
<p>Pues a mí la primera de las premisas, me parece que está equivocada y que no resiste el más mínimo análisis -al menos no le echa la culpa directamente al capitalismo, algo es algo. En cualquier caso, <strong>la crisis actual, como todas las crisis, la han creado los gobiernos y los poderes públicos en general</strong> (donde incluyo por supuesto a los bancos centrales). Y me explico: <strong>el ciclo económico se debe a la inflación monetaria</strong> que propician los gobiernos de todos los colores, sea reduciendo la cantidad de metal precioso en las monedas o imprimiendo dinero -como se hacía antaño-, sea bajando los tipos de interés y generando una expansión crediticia constante -como se hace hogaño.</p>
<p>¿Y por qué esto a los gobiernos les pone? Fácil, porque a mayor dinero, mayor <strong>sensación</strong><strong> de prosperidad aparente </strong>y eso, ellos creen, les da <strong>prestigio político</strong> y, por lo tanto, <strong>votos</strong>. Al menos durante la fase alcista del ciclo, luego, en el batacazo, ya le echarán la culpa a alguien -banqueros sin escrúpulos, constructores avariciosos, empresarios explotadores o también, por qué no, al petróleo.</p>
<p>Y es que</p>
<p>0.- Los <strong>bancos centrales</strong>, en su afán por estimular el crecimiento económico, <strong>bajan los tipos de interés</strong>, que es el tipo al que prestan a los bancos normales, con la idea de que esto se vaya propagando por todo el sistema financiero hasta llegar a la oficina de la esquina de cada casa.</p>
<p>1.- A ti, por tanto, te empiezan a dar <strong>dinero barato, barato</strong> y te piensas que todo el monte es orégano. Te dices a ti mismo: &#8220;¿Y por qué no me voy a dar yo un capricho? Total, si el dinero está tirao&#8221;. Y empiezas a consumir &#8220;de prestado&#8221; (si eres espabilado, amante del riesgo y un poco kamikaze, hasta te atreves a pedir prestado para comprar acciones y así multiplicar la rentabilidad de tu cartera. Lo que viene siendo apalancarse, pero esa es otra historia).</p>
<p>2.- Al consumir, le traspasamos la sensación de prosperidad a los <strong>productores de bienes de consumo</strong>, que de repente ven cómo le <strong>crecen las ventas</strong>. Al ver que el negocio les va como un tiro, se meten en inversiones para <strong>ampliar capacidad</strong> (construyen nuevas fábricas, abren más tiendas, compran el local de al lado para ampliar el negocio, &#8230;).</p>
<p>3.- Mientras los empresarios crean nueva capacidad (que como podemos imaginar, no es de hoy para mañana), se produce escasez de productos en el mercado (aunque no de manera generalizada ni para todos los productos a la vez ni con la misma intensidad). Una cosa lleva a la otra y, como bien dice la ley de la oferta y la demanda, a más escasez, más caras las cosas. Por o que, para regocijo de los empresarios,<strong> suben los precios</strong>.</p>
<p>4.- Como los empresarios no tendrán dinero para acometer todos lo proyectos de inversión que les gustaría para ampliar capacidad y multiplicar sus ventas y, además, los créditos están tirados (y se lo dan a cualquiera), le <strong>piden dinero a su banco</strong> o caja de cabecera. Mediante este crédito y el coeficiente de reserva fraccionaria (que básicamente les permite prestar un dinero que no es suyo, sino del depositante), realmente lo que están haciendo es <strong>crear dinero </strong><em><strong>ex novo</strong></em><strong> </strong>(a este dinero se le llama fiduciario, de fe, porque no tiene un respaldo material; antaño el dinero estaba respaldado por su intercambiabilidad en oro). El efecto es el mismo que cargarle tóner a la máquina de imprimir billetes y darle al botón <em>print</em>, aunque el mecanismo es diferente y algo más sofisticado (por cierto, ¿quién determina ese coeficiente&#8230;?)</p>
<p>5a.- Parte de ese <strong>nuevo dinero</strong>, irá del banco a los bolsillos -o a las cuentas corrientes- de los<strong> productores de bienes de capital</strong> (que es todo lo que no es bien de consumo), a quienes los productores de bienes de consumo les compran la maquinaria y los bienes intermedios necesarios para fabricar su producto final. Así pues, los productores de bienes de capital ven que <strong>las ventas les crecen,</strong> se ponen como una moto y empiezan a <strong>ampliar capacidad</strong> como locos. En este punto, entraríamos en un bucle hacia los puntos 3 y 4 de arriba hasta llegar a los bienes raíces (suelo, etc.)</p>
<p>5b.- Como ampliar capacidad, también implica contratar más gente, otra parte de ese <strong>nuevo dinero</strong> irá a parar a los <strong>trabajadores</strong>. Es evidente que esto no ocurre en general en todas las profesiones por igual ni al mismo tiempo, pero en aquellas que se alcanza el pleno empleo, para alegría y alborozo de los profesionales, <strong>suben los salarios</strong> -de nuevo la ley de la oferta y la demanda.</p>
<p>A medida que los efectos se van diseminando por todo el sistema y van completándose distintas iteraciones de los pasos descritos, nadie puede negar que cada vez más gente va sintiendo <strong>la sensación de prosperidad</strong>.</p>
<p>Pero <strong>esta sensación de prosperidad es irreal </strong>porque, como hemos visto, suben los salarios pero también suben los precios. La subida es, por tanto, nominal. Pero como no ocurre a la vez en todos los productos ni todos suben por igual, pasa algún tiempo hasta que nos damos cuenta de que alguien nos está tangando. Entre tanto, vivimos felices sentados sobre el cuerno de la abundancia (¿qué ha pasado estos años con la inflación?).</p>
<p>Así pues</p>
<p>6.- Como tenemos <strong>más dinero nominal</strong> (seamos empresarios o trabajadores) y nos creemos que estamos &#8220;en el taco&#8221; (y pensamos que va a durar para siempre), nos metemos en una casa más grande, un Cayenne, un pisito en la playa, etc. Y como seguramente no tendremos para todo, pedimos un crédito más grande, una hipoteca más grande, &#8230; que nos dan hasta sin tener trabajo. ¿Consecuencia? Más dinero en el mercado y vuelta al punto 1. Como en el Monopoly -aunque yo siempre he sido más del Palé, que además lo inventó un malagueño-, volvemos a la casilla de salida y cobramos 20.000.</p>
<p>Como es natural, durante este proceso los gobiernos hacen palmas con las orejas. Sí, tienen el problemilla de la inflación, con el que la siempre molesta oposición les suele atizar cuando no están ocupándose de sus trajes. Sin embargo, hay pleno empleo o casi, la gente consume, los híper se llenan los fines de semana -los chándal se vuelven de marca y los zapatos de calle, italianos- y, <strong>a mayor gloria del Estado</strong>, el dinero entra a espuertas en las arcas públicas por una <strong>mayor recaudación</strong> de IVA, IRPF, IS, etc. Así, que el dinero valga un poco menos, pues, que más da&#8230;. además, la inflación a fin de cuentas ¿no es culpa del Banco Central que se supone es independiente y además ahora está muy lejos? Pues eso. No obstante, en un intento por contener la inflación, los bancos centrales empiezan a subir los tipos de interés oficiales.</p>
<p>Todo este mecanismo es gradual, puede ser relativamente rápido pero, como he comentado antes, no se produce todo de una vez. Con lo cual es como la historia de la rana en el agua que vamos calentando hasta que hierve. Nos vamos dejando atrapar por la placentera sensación del agua calentita.</p>
<p>Lo que pasa es que somos seres humanos y no ranas. Y como no somos tontos, no nos quedamos hasta que hierve (en realidad, la rana tampoco) por lo que en cuanto empieza a quemar damos un salto y salimos de la olla. Y eso es lo que pasa cuando empieza el ciclo descendente, que además se da con bastante violencia -ya sabemos que las noticias malas se propagan con más rapidez..</p>
<p>Porque claro, con los tipos de interés por los suelos, cuando te hagas el NPV (o el VAN), cualquier cosa te va a resultar aparentemente rentable y te vas a meter como inversor (ya que el VAN es inversamente proporcional a la tasa de descuento, en la que el tipo de interés es un componente importante). Aunque a una tasa de descuento razonable no te meterías ni loco en determinadas inversiones, al ver el VAN se te ponen ojos del tío Gilito y te metes. Vaya que si te metes.</p>
<p>5.- ¿Qué ocurre? Pues que en un momento dado, alguien ve que el Emperador va desnudo (típicamente porque se pega la castaña) y empieza a recular. Descubre que al final no todo crece a la velocidad que debiera o que había previsto y que <strong>la inversión no era tan buena</strong>. Y empieza a perder pasta. <em>A </em><em>mès a mès</em>, le deja una sorpresita al banco cuando éste pretende cobrar el principal y los intereses del préstamo que le hizo.</p>
<p>Si el banco hubiera concedido el crédito con su dinero, no pasaría de ahí. Pierde dinero y ya le pedirán cuentas al director de la oficina. Lo que ocurre es que el dinero no era suyo, y el banco necesita ese dinero para pagar al depositante y verdadero dueño, que ingenuamente va al cajero a retirar dinero de su depósito. Al darse cuenta de repente del riesgo que tiene, va y cierra el grifo.</p>
<p>Y entonces</p>
<p>4.- El <strong>crédito empieza a escasear</strong> y <strong>suben los tipos de interés de mercado</strong> (sí, aquí también funciona la ley de la oferta y la demanda). Pasan a ser más restrictivos en a quién se lo dan (ya no le dan crédito a cualquiera, al menos deben llevar corbata). Con los tipos más elevados, hay inversiones que dejan de tener sentido y dejan de hacerse. <strong>Las malas inversiones, se hacen entonces evidentes</strong>.</p>
<p>3.- Como no hay proyectos de inversión, los <strong>productores de bienes de equipo</strong> se quedan con la capacidad ampliada o a medio ampliar y con una cartera de pedidos menguada. No tienen más remedio que<strong> bajar los precios</strong>, empezar a <strong>echar gente </strong>si eso no es suficiente y, al final del todo, a<strong> impagar a bancos y proveedores</strong>. Ya no le crecen las ventas sino los enanos.</p>
<p>2.- Empieza a haber entonces <strong>empresarios y trabajadores con menos dinero</strong> del que pensaban que tenían, por lo que empiezan a consumir menos. Además, el banco ya no les fía préstamos, por lo que hay que decir adiós al sueño de la casa en la playa y al X5 <em>full equipe</em>.</p>
<p>1.- Como cae el consumo, los <strong>productores de bienes de consumo</strong> se quedan con la capacidad ampliada o a medio ampliar y con una cartera de pedidos menguada. <strong>Bajan los precios</strong>, empiezan a <strong>echar gente </strong>y al final del proceso a <strong>impagar</strong> a bancos y proveedores. Los enanos continúan dando el estirón.</p>
<p>0.- Los <strong>gobiernos</strong>, que no saben por dónde les vienen, empiezan a <strong>esconder la cabeza</strong> usando la táctica del avestruz, luego le <strong>echan la culpa a cualquier otro</strong> por especular y crear una burbuja, creen que su obligación es <strong>&#8220;estimular&#8221; la economía</strong> (es decir, intentar apagar el fuego con gasolina) y ¿los bancos centrales? Pues a bajar tipos -con lo que entorpecen el necesario proceso de ajuste de las malas inversiones.</p>
<p>Y <strong>no estamos como al principio sino más pobres</strong>, porque en el camino hemos empleado recursos escasos que se hubieran asignado a necesidades más urgentes de no existir el falso ciclo expansionista. Ahora esos recursos están en forma de máquinas paradas, ladrillos cubriéndose de moho, stocks cogiendo polvo en los almacenes o CO2 en la atmósfera -cualquiera que sea su efecto real&#8230;</p>
<p>Y esta es la explicación del ciclo económico que, al menos a mí, me parece más plausible. Concretamente se trata de la <a href="http://www.cepc.es/rap/Publicaciones/Revistas/11/RECP_084_065.pdf"><strong>Teoría Austriaca del Ciclo Económico (TACE)</strong></a>, explicada con mis palabras con permiso de <strong>Ludwig von Mises</strong> (y a riesgo de que el <strong>Prof. Huerta de Soto</strong> me catee la asignatura del doctorado).</p>
<p>Todo ello, fijaros, <strong>sin mencionar el petróleo</strong> (que subirá como un bien de orden superior que sirve a bastantes fines, como cualquier otro bien de capital), ni la <strong>crisis subprime</strong> (que se genera al agotar los banco el potencial de crear dinero de los depósitos por la via del coeficiente de reserva fraccionaria impuesto por la regulación, más concretamente por Basilea), ni la <strong>burbuja inmobiliaria</strong> (que se crea como consecuencia de que la gente tiene más dinero y una percepción alterada de la prosperidad).</p>
<p>Es decir, todo lo que nos cuentan como causas de la crisis, en realidad son sus consecuencias.<strong> Las causas hay que buscarla en los estados</strong>, que desde que descubrieron la máquina de hacer billetes, no han dejado de darnos disgustos de manera cíclica. Eso sí, con el concurso de banqueros que no hacían sino su trabajo: satisfacer las necesidades de sus clientes, darles dinero contante (pero no sonante).</p>
<p>Dicho lo cual, respecto a lo del petróleo como causante de la crisis, pues va a ser que no.</p>
<p>P.D. El próximo día continuaré, que esto se me ha vuelto a ir de las manos en longitud&#8230;</p>
<p><span class="footnote">El título de la entrada corresponde a una obra del Padre Juan de Mariana, escolástico español de la Escuela de Salamanca, precursora de la Escuela Austriaca de Economía. El título en castellano de la citada obra es: &#8220;Tratado y discurso sobre la moneda de vellón que al presente se labra en Castilla y de algunos desórdenes y abusos&#8221;, que lanzaba duras críticas sobre la alteración de la moneda (<em>ergo</em>, inflación) y que causó que encarcelaran al jesuíta, que con las cosas del comer (del gobernante) no se juega&#8230;</span>
<ul>Si te ha gustado, a lo mejor te puede interesar:
<li><a href="http://antonioespana.es/2011/09/paradojas-socialismo.html" rel="bookmark" title="25/9/2011">Contradictio in terminis</a> &#8211; Sobre las paradojas del socialismo/intervencionismo (de todos los partidos). <em>Etiquetas: Huerta de Soto, imposibilidad del socialismo, intervencionismo, liberalismo, Ludwig von Mises, socialismo</em></li>
<li><a href="http://antonioespana.es/2010/11/origen-naturaleza-dinero.html" rel="bookmark" title="20/11/2010">Electa materia est, cuius publica ac perpetua aestimatio difficultatibus permutationum aequalitate quantitatis subveniret</a> &#8211; Sobre el origen del dinero (primero de una serie de entradas sobre el que fue vil metal y ahora es un papel de valor discutible y discutido). <em>Etiquetas: Carl Menger, dinero, economía, Huerta de Soto, Juan de Mariana, origen del dinero</em></li>
<li><a href="http://antonioespana.es/2008/06/abyssus-abyssum-vocat-in-voce.html" rel="bookmark" title="16/6/2008">Abyssus abyssum vocat in voce</a> &#8211; De la inutilidad de la intervención estatal de los precios. <em>Etiquetas: economía, Friedrich Hayek, intervencionismo, Ludwig von Mises, mercado, Milton Friedman, política, precios regulados</em></li>
</ul>
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