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	<title>Antonio España &#187; estado</title>
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	<description>blog &#124; opinión &#124; libertad &#124; personas &#124;</description>
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		<title>Tunc Herodes videns quoniam illusus esset a Magis, iratus est valde et mittens occidit omnes pueros - El capitalismo no mola, el estado es guay</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Dec 2010 09:09:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio España</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tras mucho pensarlo en estos días de descanso, he llegado a la conclusión de que el capitalismo, y el régimen de libertad que le acompaña, no está tan bien como creía. Y es que llevo unos días reflexionando sobre mis últimas entradas porque son varios los lectores que me habéis dicho en virtual y en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2010/12/justicia-social.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-945" style="margin: 5px;" title="justicia social" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2010/12/justicia-social.jpg" alt="" width="200" height="235" /></a><span class="dropcaps">T</span>ras mucho pensarlo en estos días de descanso, he llegado a la conclusión de que el capitalismo, y el régimen de libertad que le acompaña, no está tan bien como creía. Y es que llevo unos días reflexionando sobre mis últimas entradas porque son varios los lectores que me habéis dicho en virtual y en persona que si soy un poco radical, que con el post de los impuestos y la comunidad de vecinos se me fue un poco la olla, que el liberalismo es utópico pero es irrealizable&#8230; etcétera, etcétera.</p>
<p>Y la verdad es que, pensándolo bien, he llegado a la conclusión de que tenéis razón. Me he dado cuenta de que vivimos en una sociedad egoísta, en la que sólo queremos ganar más y más dinero por nuestro indecente afán por progresar en la vida. Pero, digo yo, ¿qué es eso de querer mejorar la propia condición? ¿No es cierto acaso que en un régimen económico como el capitalista, que resulta ser un juego de suma cero, lo que yo gano de más es siempre a costa de otro? Por eso es realmente inmoral el querer progresar, porque sólo podemos hacerlo si pisoteamos las legítimas aspiraciones de los demás. Sólo los que tienen menos deberían poder preocuparse por mejorar su condición, porque al hacerlo lo harán a costa de los más ricos. Y eso sí es moral porque, para llegar a ser ricos, esos han tenido que pisotear antes a otros y, por tanto, estaríamos logrando la justicia social.</p>
<p>He de confesar que aquí me ha surgido un dilema: ¿cómo puedo asegurarme de que el progreso de los que tienen menos es realmente a costa de los ricos y no de sus compañeros de clase social? Lo cierto es que no hay manera de asegurarse en un régimen intrínsecamente corrupto como es el mercado. Y por eso es necesario el Estado, con mayúsculas. Necesitamos un Estado que nos dirija y sea el garante de que la riqueza se distribuye bajo el principio de la ética social. Es la única manera de que podamos alcanzar el verdadero progreso social, que es el que importa, y no el individual de cada una de las personas que componen la sociedad. Debe haber una maquinaria poderosa y democrática que sea quien decida, con criterio de equidad, solidaridad y justicia social, quién se merece mejorar económicamente, y quien debe sacrificarse moralmente en beneficio del bien común.</p>
<p>Y aunque la cantidad a repartir siga siendo la misma, es evidente que la sociedad en su conjunto estará mejor si está homogéneamente repartida que si no lo está. Claro, que homogéneamente no significa proporcionalidad estricta, no. Eso seguramente nos haría más insatisfechos. Tiene que estar repartida en base a nuestras necesidades, porque hay quien necesita menos y quienes necesitan más. Y para eso necesitamos un Estado, para determinar las necesidades y que nadie se aproveche. Y, por supuesto, para asignar a cada uno la actividad a la que deba dedicarse en función de sus capacidades, que aquí tampoco queremos vagos y caraduras.</p>
<p><a href="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2010/12/inocente.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-950" style="margin: 5px;" title="inocente" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2010/12/inocente-241x300.jpg" alt="" width="217" height="270" /></a>Porque lo que hay que hacer es olvidarse de pensar en uno y en los suyos y pensar en términos de sociedad. En verdad, lo que importa es el colectivo. Y hoy más que nunca, porque creo que el estado está intolerablemente en riesgo de extinción por la proliferación de ideas reaccionarias como las que imprudentemente yo mismo he estado a contribuyendo a difundir (afortunadamente, con poco éxito).</p>
<p>Y es que hasta hoy no me había dado cuenta de que el estado <em>mola mazo</em> y los impuestos son <em>guays</em>.</p>
<p><strong>Actualización (29/12/2010)</strong>: Evidentemente, esto era una inocentada <img src='http://antonioespana.es/wordpress/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':-)' class='wp-smiley' />  . Espero que nadie se haya molestado, no era mi intención ser irónico ni burlarme de nadie más que de mí mismo.</p>
<p class="footnote"><strong>Nota sobre el título</strong>: Mateo 2:16 (Vulgata)</p>
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		<title>Usucapio libertatis - Reflexión sobre el miedo a la libertad</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Jun 2009 14:31:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio España</dc:creator>
				<category><![CDATA[libertad]]></category>
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		<description><![CDATA[Me pregunto qué es lo que nos hace tenerle tanto miedo a la libertad. Tanto como para que no sólo no nos importe cederle cada vez más espacio de nuestra esfera personal de acción a eso que llamamos Estado,  y que se encarna en una combinación de funcionarios burócratas y políticos adictos al poder, sino [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="dropcaps">M</span><img class="alignright size-medium wp-image-525" style="margin: 5px;" title="abc_magritte15" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2009/06/abc_magritte15-217x300.jpg" alt="abc_magritte15" width="217" height="300" />e pregunto qué es lo que nos hace tenerle tanto miedo a la <a href="http://antonioespana.es/category/libertad">libertad</a>. Tanto como para que no sólo no nos importe <strong>cederle cada vez más espacio de nuestra esfera personal de acción</strong> a eso que llamamos Estado,  y que se encarna en una combinación de funcionarios burócratas y políticos adictos al poder, sino que <strong>nos parezca bien hacerlo y además creamos que nunca es suficiente</strong>.</p>
<p>Porque el que sean los políticos quienes muestren poco aprecio por la libertad no debería sorprendernos, en tanto en cuanto menos libertad para nosotros, significa inmediatamente más poder para ellos. El objetivo vital de todo hombre público es mandar, cuanto más y durante más tiempo, mejor. Luego, podrá utilizar ese poder para lograr un programa político sin duda bienintencionado, o para lucrarse personalmente a costa de los contribuyentes pero sobre todo, lo primero es mandar más. Lo de mejor ya se verá.</p>
<p>En este sentido, el otro día escuché a un político madrileño de cierto partido decir algo en un programa de debate que me sorprendió, no tanto por su contenido sino por su sinceridad. No tengo la transcripción exacta de sus palabras, pero venía a decir algo así como que como economista, él también pensaba que los impuestos son malos siempre, pero necesarios y que más que el mal que podían ocasionar, le preocupaba el que la gente pudiera decidir líbremente qué hacer con su dinero. Y lo dijo así, no veladamente sino de manera bastante explícita, sin anestesia. Pero más sorprendente fue aún que nadie en el plató -ni siquiera los pretendidamente liberales- saltara de su asiento ante semejante declaración en contra de la libertad individual.</p>
<p>Pero no es mi intención en estos momentos juzgar las intenciones de los políticos -ni de los periodistas, que cada vez estoy más convencido son una rama más del poder establecido. Me interesa más pensar en el hombre de a pie, el ciudadano normal y corriente que, lejos de la moqueta de dos dedos y el coche oficial, se afana cada día por mejorar su propia condición y la de los suyos, se emplea duro cada día en ganarse el sustento y el de su familia e intenta que le quede un poco para disfrutarlo en su ocio y, si es posible, otro poco para ahorrarlo.</p>
<p>Pues bien, desde que dedico parte de mi tiempo libre a intentar profundizar en esto de la libertad y el liberalismo, no paro de hacerme la misma pregunta una y otra vez: <strong>¿qué es lo que nos hace tenerle tanto miedo a la libertad?</strong> ¿Qué es lo que le hace a mis amigos, que piensan diferente a mí, albergar el convencimiento de que su dinero está mejor administrado por extraños, que el gobierno va a velar más por su salud y bienestar, o que el Estado se va a preocupar más y mejor por la educación de sus hijos que ellos mismos? En definitiva, ¿por qué pensáis que los políticos nos van a sacar las castañas del fuego, un fuego por cierto, que nos han vendido que hemos provocado nosotros mismos cuando nos han dejado sueltos?</p>
<p>Y por más que intento obtener una respuesta, no encuentro más que contradicciones.</p>
<p>Uno de los recursos más frecuentes y que esconde una de las contradicciones más flagrantes es el de acudir al debate partidario, a lo supuestamente malo que es el líder del partido contrario, a algún descalificativo dirigido a alguna que otra lideresa o a los trajes de no-sé-quién. Resulta muy complicado separar a la gente de lo concreto y tratar de discutir en un nivel de abstracción superior, alejado de nombres propios, liderazgos planetarios y siglas concretas. Pero aún así, cuando uno se ve en éstas, es relativamente sencillo extraer alguna conclusión, a mi juicio demoledora.</p>
<p>Partamos de la base de que siempre se asume implícitamente la imperfección humana, es decir, se da por hecho que los hombres somos seres de capacidad y bondad limitada y que no hay hijo de vecina que esté vacunado de por vida contra <strong>el error, la ignorancia, los actos de puro egoísmo o, directamente, la maldad</strong>.</p>
<p>Pues, o bien uno cae en el discurso maniqueo de buenos y malos, asumiendo que por definición todas las almas puras, honradas, solidarias, tolerantes, defensoras del bien y de la justicia universal, en definitiva, los auténticos y genuinos amantes del progreso humano, caen siempre e indefectiblemente en el mismo lado del espectro político, o bien se está asume que los rasgos de bajeza humana están presentes, como los de altura moral, en todas las personas normales, mire uno a su izquierda o mire a su derecha.</p>
<p>Lo primero, es algo relativamente sencillo de desmontar, pues además de naïf, se me antoja estadísticamente complicado de cumplir. Lo segundo, requiere un esfuerzo adicional para seguir el razonamiento lógico, pero es donde se esconde la gracia del asunto.</p>
<p>La secuencia lógica es la siguiente: (1) el Estado -que disfruta del monopolio de la coacción y la violencia legal- está conformado por una minoría de hombres, (2) los hombres, generalizando la definición que Mises aplicabla a los consumidores, somos como jerarcas egoístas, implacables, caprichosos y volubles, difíciles de contentar, (3) <em>ergo</em> el Estado, que no es una institución divina (como creían los Egipcios) ni suprahumana o metafísica (como pensaba la estatolatría prusiana del s. XIX), sino una institución netamente humana, se ve necesariamente aquejado por los mismos males que los hombres que lo conforman. Como corolario dos preguntas: (a) ¿queremos darle poderes ilimitados a una institución que de antemano sabemos que es imperfecta? (b) ¿No preferiremos limitar el poder para así, limitar el daño que puedan hacer?</p>
<p>¿Por qué preferimos una respuesta afirmativa a (a) que a (b)?</p>
<p>Supongo que un motivo puede ser que pensemos que aun asumiendo que las proposiciones (1) y (2) sean verdaderas, de ambas no se deriva necesariamente la consecuencia (3). Esto sólo se puede negar mediante la afirmación de que al Estado sólo accederían seres de probada rectitud e integridad, seres bondadosos y omniscientes, mirlos blancos, verdaderos ángeles como decía <a href="http://antonioespana.es/tag/milton-friedman">MiltonFriedman</a>, en definitiva los sabios que Platón veía al frente de su República.</p>
<p>Obviamente, uno no tiene más que mirar a su alrededor -sea mirando en la tele una intervención de nuestro planetario presidente o de su oponente, sea haciendo una visita a cualquier ventanilla ministerial- para darse cuenta de que tal cosa es más falsa que <a href="http://www.elmundo.es/mundodinero/2008/08/08/economia/1218218644.html">los euros de Homer Simpson</a>.</p>
<blockquote><p>En modo alguno se puede garantizar que los electores confieran el poder a los candidatos más competentes. Ningún sistema puede ofrecer tales garantías.</p>
<p style="text-align: right;">Ludwig von Mises<br />
La acción humana</p>
</blockquote>
<p>A las pruebas me remito.</p>
<p>Pero es que el otro motivo que me queda es todavía más aterrador. Porque supone la abdicación de uno mismo, una <strong>renuncia a la libertad</strong> que sólo se me ocurre que se puede dar por un motivo: <strong>la negación de la propia responsabilidad</strong>.</p>
<p>Porque efectivamente, aunque algunos tengamos claro que es mucho <a href="http://antonioespana.es/2008/06/malo-periculosam-libertatem-quam-quietum-servitium.html">más preferible la peligrosa libertad a una pacífica servidumbre</a>, y que <a href="http://antonioespana.es/2008/02/non-bene-pro-toto-libertas-venditur-auro.html">no la vendamos ni por todo el oro del mundo</a>, otros sin embargo deben sentirse más a gusto viviendo en una termitera humana, como la describiera <a href="http://antonioespana.es/tag/jose-ortega-y-gasset">Ortega y Gasset</a>. Quien ceda de esta manera frente al Estado debe ser porque:</p>
<blockquote><p>[...] lo ve, lo admira, sabe que <em>está ahí</em>, asegurando su vida; pero no tiene conciencia de que es una creación humana inventada por ciertos hombres y que puede evaporarse mañana. Por otra parte, el hombre-masa ve en el Estado un poder anónimo, y como él se siente a sí mismo anónimo -vulgo-, cree que el Estado es cosa suya. Imagínese que sobreviene en la vida pública de un país cualquier dificultad, conflicto o problema: el hombre-masa tenderá a exigir que inmediatamente lo asuma el Estado, que se encargue directamente de resolverlo con sus gigantescos e incontables medios.</p>
<p style="text-align: right;">José Ortega y Gasset<br />
La rebelión de las masas</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">¿No resulta dolorosamente cierta la última frase en estos días en los que la crisis económica nos aflige? ¿No es significativo cuánta gente torna estos días su mirada al Estado para que le resuelva la papeleta?</p>
<p style="text-align: left;">Sin embargo, a mí más que los efectos inmediatos de la crisis, que me preocupan y mucho, lo que realmente me da pánico son sus consecuencias a medio plazo, pues:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">Este es el mayor peligro que hoy amenaza a la civilización: la estatificación de la vida, el intervencionismo del Estado, la absorción de toda espontaneidad social por el Estado; es decir, la anulación de la espontaneidad histórica, que en definitiva sostiene, nutre y empuja los destinos humanos.</p>
<p style="text-align: right;">José Ortega y Gasset<br />
La rebelión de las masas</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">Y me causa terror porque como advertía Mises:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">Puede el hombre destruir muchas cosas; a lo largo de la historia ha hecho uso generoso de tal potencialidad. Y está en su mano, efectivamente, desmantelar la economía de mercado.</p>
<p style="text-align: right;">Ludwig von Mises<br />
La acción humana</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">Y es que si nos lo proponemos, lo conseguiremos.</p>
<p style="text-align: left;">
<p><span class="footnote">Nota sobre el título: la <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=usucapi%C3%B3n">usucapión</a> es un concepto jurídico con origen en el Derecho Romano y significa la adquisición de una propiedad o de un derecho real mediante su ejercicio en las condiciones y durante el tiempo previsto por la ley. Dicho en <em>román paladín</em>, consiste en hacerte con la propiedad de algo, aunque no te corresponda y de gratis, por el mero hecho de usarlo durante un tiempo sin que su dueño legítimo lo reclame. La <a href="http://books.google.es/books?id=52gElKDjrDAC&amp;pg=PA355&amp;lpg=PA355&amp;dq=%22usucapio+libertatis%22&amp;source=bl&amp;ots=yzao530yag&amp;sig=CqRDZ6kkceF63HhFw55mfnFvNpc&amp;hl=es&amp;ei=v3RHSuniKKKZjAedorBj&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=3">usucapio libertatis</a> o usucapión de la libertad es cuando lo que se adquiere es la libertad de una servidumbre por incumplirla durante el transcurso del plazo requerido. Y eso es lo que nos va a pasar, que por no reclamar la libertad usurpada, al final terminaremos perdiéndola definitivamente.</span>
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