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	<title>Antonio España &#187; Impuesto de Sociedades</title>
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	<description>blog &#124; opinión &#124; libertad &#124; personas &#124;</description>
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		<title>In hac quoque diversitate aequalitatis ratio servata est - Propuesta de un sistema fiscal basado en un presupuesto de gasto e inversión bottom-up de base cero, con reparto de la carga a partes iguales entre los ciudadanos (tipo comunidad de vecinos o club social).</title>
		<link>http://antonioespana.es/2010/10/sistema-fiscal-alternativo.html</link>
		<comments>http://antonioespana.es/2010/10/sistema-fiscal-alternativo.html#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 20 Oct 2010 16:16:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio España</dc:creator>
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		<category><![CDATA[economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Cierro la serie de entradas sobre los impuestos de las últimas semanas (1 y 2) con mi propuesta para un nuevo sistema fiscal que, en mi opinión, sería realmente justo y ajustado. Justo en el sentido de que seamos todos verdaderamente iguales ante la Ley, también en el ámbito fiscal, y ajustado en la medida [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2010/10/IGUALDAD.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-869" style="margin: 5px;" title="IGUALDAD" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2010/10/IGUALDAD-300x300.jpg" alt="" width="240" height="240" /></a><span class="dropcaps">C</span>ierro la serie de entradas sobre los impuestos de las últimas semanas (<a href="http://antonioespana.es/2010/09/legitimidad-etica-optimizacion-fiscal.html">1</a> y <a href="http://antonioespana.es/2010/10/iustitia-est-constans-et-perpetua-voluntas-ius-suum-cuique-tribuendi.html">2</a>) con mi<strong> propuesta para un nuevo sistema fiscal</strong> que, en mi opinión, sería realmente justo y ajustado. Justo en el sentido de que seamos todos <strong>verdaderamente iguales ante la Ley</strong>, también en el ámbito fiscal, y ajustado en la medida que facilita que los ciudadanos <strong>pongamos coto a los instintos expansivos</strong> de quienes detentan el poder político.</p>
<p>El modelo se deriva de mi convencimiento razonado de que <strong>un sistema fiscal debe servir a un único objetivo: repartir entre los ciudadanos de un país los gastos que supone el sostenimiento del estado y los servicios que éste presta</strong>. Es decir, el mismo objetivo que las cuotas de la comunidad de vecinos, sólo que en vez de pagar el contrato de mantenimiento de los ascensores, la iluminación de las zonas comunes, la limpieza de la escalera, el servicio de vigilancia y la minuta del administrador que nos lleva los papeles de la comunidad, con los impuestos pagaríamos el arreglo de las carreteras, la iluminación de las calles, el servicio de limpieza urbano, el sostenimiento de la policía y el ejército y el sueldo de los funcionarios que se ocupan de administrar la cosa pública. A otra escala, bien es cierto, pero conceptualmente el modelo sería el mismo.</p>
<p>Claro que este ya sabemos que <strong>no es el único objetivo político del sistema fiscal actual</strong>, que a los fines descritos añade uno que no se da en la comunidad de vecinos: <strong>la redistribución de la riqueza</strong>. Esto es así hasta el punto que el llamado &#8220;gasto social&#8221; y que no es otra cosa que la acción redistributiva, parece ser incluso más importante que el &#8220;gasto corriente&#8221; (recordemos que tal y como mantenía en la <a href="http://antonioespana.es/2010/10/iustitia-est-constans-et-perpetua-voluntas-ius-suum-cuique-tribuendi.html">entrada anterior</a>, los impuestos progresivos no son sino una forma rocambolesca y poco transparente de redistribuir la riqueza).</p>
<p>En mi propuesta, no obstante, no contemplo un objetivo explícito de redistribución de la riqueza y así es como me gustaría que se entendiera. No digo que piense que <strong>la riqueza, cuanto más distribuida esté entre la población, mejor</strong>. Antes bien, me considero una persona normal y como tal, yo también soy de los que creo que debería erradicarse la pobreza. La miseria ajena me causa tanta congoja como a cualquier persona corriente -que no padezca psicopatologías antisociales. Pero sí que <strong>estoy en contra es que la redistribución deba encargarse al estado</strong>. Por muchos motivos, pero principalmente porque <strong>(1)</strong> no me fío del criterio arbitrario del político o burócrata de turno y porque <strong>(2)</strong> la teoría nos demuestra y la historia nos ilustra que generalmente se logra el efecto opuesto al deseado.</p>
<p>En todo caso, si diera la casualidad de que el lector fuera un acérrimo defensor de la función redistributiva del estado, le pediría que lo aparcase por un momento para una discusión posterior. Es decir, centrémonos en los <strong>gastos puros de sostenimiento de la maquinaria política y burocrática</strong> para establecer un régimen fiscal apropiado que sea realmente equitativo -para mí, equitativo es que todos paguen lo mismo. Si luego hubiera que ejecutar la distribución, hágase pero de manera explícita como un impuesto separado: <strong>que sepamos cuánto nos cuesta el estado y cuánto nos cuesta la &#8220;solidaridad&#8221; forzosa.</strong></p>
<p>Dicho lo cual, centrémonos en el sistema en cuestión. El procedimiento sería muy sencillo y, como en cualquier comunidad de vecinos o club social, partiría del presupuesto de gastos.</p>
<p><strong>Paso 1: Cálculo </strong><em><strong>bottom-up</strong></em><strong> de la previsión de gastos / inversiones del año fiscal</strong></p>
<p>Es decir, en vez de empezar la casa por la ventana, como suele hacerse en nuestro país, que primero el Parlamento aprueba un techo de gasto y luego el Gobierno se ajusta al mismo (con lo cual el techo se convierte de facto en el presupuesto), comenzaríamos por abajo -enfoque <em>bottom-up</em> que diría un consultor <img src='http://antonioespana.es/wordpress/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';-)' class='wp-smiley' />  -, es decir, planteándonos la pregunta:<strong> ¿qué gastos / inversiones prevemos para el año que viene en CADA UNO de los organismos oficiales?</strong></p>
<p>Así, cada ministerio, comunidad autónoma o ayuntamiento debería hacer su previsión: necesitaremos pagar tantas nóminas de funcionarios, tantos alquileres de edificios públicos, tantos contratos de suministros varios (luz, agua, gas, teléfono, líneas de datos, limpieza, mantenimiento, seguridad, equipos informáticos, etc.), tantos coches oficiales (alquiler o compra, seguro, mantenimiento, etc.), tanto material de oficina (folios, bolis, clips, etc.), tantos billetes de avión y noches de hotel para los viajes de los señores ministros, tantos eventos institucionales y sociales, tantos anuncios de publicidad institucional y así sucesivamente. Sin olvidar el capítulo de reposiciones de material gastado u obsoleto (mobiliario de oficina, reformas en la casa del ministro correspondiente, renovación del vestuario de la vicepresidenta, etc.). Es decir,<strong> lo imprescindible para que la maquinaria estatal siga funcionando</strong>.</p>
<p>Evidentemente, cada ministerio, comunidad autónoma o ayuntamiento tendrá sus gastos específicos: maquinaria de guerra, uniformes y raciones para Defensa; porras, pistolas y sistemas de escucha para Interior; suministros hospitalarios para las Consejerías de Sanidad autonómicas; electricidad del alumbrado para los ayuntamientos; <em>etecé</em>, <em>etecé</em>. Todo ello deber ir previsto y sumado en este epígrafe.</p>
<p>Luego tendríamos que tratar el <strong>capítulo de inversiones </strong>-nótese que de momento no cuestiono si deben hacerse o no inversiones públicas. Aquí, reflejaríamos, igualmente por unidad administrativa, las inversiones a realizar durante el año, tanto las ya iniciadas en años anteriores y que haya que seguir pagando como las que queramos iniciar el año próximo. Cada área del estado debería indicar que necesitará tantos euros para la ampliación del metro, tantos para el nuevo túnel, tantos para la línea del AVE a Galicia y tantos para el nuevo aeropuerto de León. Y así con todo lo que se considere inversión en nuevas infraestructuras.</p>
<p>Hasta aquí tendríamos los <strong>gastos e inversiones orientadas al sostenimiento del estado</strong>. En mi caso particular, la deuda pública a largo plazo la prohibiría constitucionalmente -permitiría únicamente los instrumentos financieros necesarios para la lógica gestión de la tesorería sin agobios- pero en cualquier caso, en caso de que la hubiera -que tendría que haberla en todo caso durante la transición-, <strong>deberíamos sumar aquí los gastos financieros derivados de los intereses, así como, evidentemente, los pagos del principal que toquen en el año</strong>. Igualmente, aplicaría el mismo principio de separación: que se sepa qué parte de los costes financieros corresponden a cada área.</p>
<p>Nótese que<strong> no he cuestionado aún ningún gasto público</strong>. Simplemente estoy proponiendo que se haga la previsión partiendo de abajo arriba y por entidad estatal para obtener una cifra de costes a pagar por los ciudadanos, sin incluir de momento, eso sí, ningún aspecto redistributivo -ni transferencias ni subvenciones ni pensiones ni subsidios-, ese capítulo lo abordaremos luego.</p>
<p><strong>Paso 2: Cálculo de los ingresos para un presupuesto base cero (igualar los ingresos a los costes)</strong></p>
<p>Pues bien, con este coste lo que haremos es dividirlo entre los españolitos de a pie, tal y como se hace con la comunidad de vecinos o el club de amigos del ornitorrinco blanco, de tal suerte que<strong> lo que se deba ingresar sea exactamente igual, ni más ni menos, que los gastos presupuestados</strong>.</p>
<p>Evidentemente, estamos haciendo previsiones por lo que la probabilidad de acertar al céntimo de euro es tendente a cero. En general, habría que establecer una partida para contingencias en el apartado de gastos y, al final del ejercicio, liquidar. Pasando la diferencia al año próximo, sea como ingreso adicional si nos hemos pasado, o como coste adicional si nos quedamos cortos.</p>
<p>Es decir: <strong>el déficit no puede ser una opción</strong>.</p>
<p><strong>Paso 3: Determinación de la contribución individual (dividir costes por número de individuos)</strong></p>
<p>Una vez <strong>determinados los ingresos totales</strong> que deben ir a parar a las voraces arcas del estado, toca <strong>articularlo en un sistema impositivo</strong>. Mi propuesta es que sea <strong>un impuesto ÚNICO y a pagar de UNA VEZ</strong>, de forma que duela de verdad lo que nos cuesta el aparato político y burocrático (nada de dividirlo en mil pagos y algunos de ellos, los más importantes, ocultos en retenciones e impuestos indirectos). Es decir, lo que propongo es <strong>fusionar en un único impuesto el IRPF, IS, IVA, IBI, impuesto de circulación, impuestos especiales, tasas, etc</strong>.</p>
<p>El problema es encontrar el criterio para decir <strong>quiénes son los españolitos entro los que dividir lo que nos toca pagar</strong>, pues es evidente que el bebé que en estos momentos está naciendo en el Hospital de la Paz no le vamos a hacer pagar como al resto.</p>
<p>Reconozco no es tan fácil como en los dos ejemplo que he puesto antes. ¿Cómo dividimos? ¿Por edad, por renta, por lugar de residencia, por familia, por número de hijos, por volumen y peso, &#8230; ?</p>
<p>Por definición, Siempre que imponemos un criterio, éste es arbitrario. Y el de la renta lo es tan arbitrario como el de la edad. Lo que sí, es que<strong> el criterio deber ser simple de aplicar, homogéneo, relativamente estable y con un poco de sentido común</strong>.</p>
<p>Un criterio es que <strong>debe ser por persona</strong>, que somos los que &#8220;disfrutamos&#8221; de los servicios públicos -es decir, descartando criterios que sean por número de casas, coches, etc.- Y, naturalmente, <strong>para los organismos territoriales aplicaríamos el criterio geográfico</strong> -p. ej. empadronamiento. Quizás lo más limpio y razonable es que <strong>se haga por edad, estableciendo un límite por debajo del cuál no se entre en el reparto</strong>. A primer bote, el límite podría estar en los 18 años, ya que si tienen edad para votar, deben tenerla para pagar impuestos. Claro que choca un poco con la realidad, dado que muchos a esa edad viven aún con sus padres y no tienen ingresos para pagar nada. Cargar a sus padres con la cuota de sus hijos podría, además, suponer un desincentivo a la natalidad, con lo que la sociedad entera quedaría perjudicada. Parece razonable, pues, retrasar algo más la edad de corte para el reparto de gasto, <strong>quizás situándola en alguno de los límites habituales para disfrutar del &#8220;carnet joven&#8221; o similar. Así, creo que me decantaría por los 26 o por los 30 años</strong>. Tampoco está mal apoyar a la juventud en esos años cruciales liberándoles de todo pago a Hacienda.</p>
<p>Como conclusión de este paso, tendríamos una &#8220;declaración de la renta&#8221; -entrecomillo porque ya no sería tal, sino más bien una &#8220;factura estatal a pagar&#8221;- en la que apareciera, con un nivel de desglose manejable pero como mínimo por unidad administrativa, los conceptos de pagos a realizar por el ciudadano. Esto tendría <strong>dos efectos beneficiosos inmediatos</strong>: <strong>(1) </strong>sabríamos que <strong>el estado siempre cuesta dinero</strong> y <strong>(2)</strong> sabríamos <strong>cuánto nos cuesta cada entidad pública</strong> a cada uno de nosotros -pudiendo incluso establecerse de forma sencilla comparaciones entre CC.AA. y municipios vecinos. Es decir, no quedaría oculto entre cientos de impuestos, tasas, retenciones, etc. También tendría como efecto positivo nada desdeñable la <strong>simplicidad en la recaudación y la minimización del fraude</strong> -sólo cabría falsificar la partida de nacimiento para evitar pagar-, con el ahorro añadido del sueldo de los inspectores de Hacienda&#8230;</p>
<p><strong>Paso 4: Ajustes redistributivos</strong></p>
<p>Nos queda aún el <strong>apartado redistributivo</strong> sobre el que ya me he pronunciado pero que<strong> no puedo obviar porque, en el mejor de los casos, habría que hacer una transición</strong> más o menos suave de un sistema a otro. Y tampoco quiero que esta cuestión desvíe la atención sobre el núcleo del sistema propuesto y sus beneficios inmediatos sin necesidad -aún- de tocar otras partidas más &#8220;sensibles&#8221;.</p>
<p>Así, si es que hubiera que dar respuesta a una función de redistribución de la renta, esta la haríamos en este punto y siguiendo un proceso similar. No me extenderé mucho en este apartado. Simplemente decir que <strong>haríamos una previsión de forma parecida a la que hicimos con los gastos</strong>: cada ente estatal diría cuántas subvenciones daría y por qué importe, cuantas transferencias realizaría, qué subsidios y por cuánto otorgaría, además de pensiones, etc. Con ello llegaríamos a una base de costes adicionales. Costes que<strong> habría que repartir con el criterio de redistribución que se establezca</strong> y que al final, con independencia del criterio y mecanismo empleado para realizarla, se articularía en una <strong>cifra a sumar o restar a la &#8220;factura&#8221; antes mencionada</strong>. Así, sabríamos de verdad cuán &#8220;solidarios&#8221; somos o cuánto recibimos del dinero que ponen otros más ¿afortunados?.</p>
<p>Evidentemente esto no es más que un esbozo de las líneas generales. Con toda seguridad habría que pulirlo, hacer simulaciones para ver el impacto, plantear un escenario intermedio que facilite la transición al sistema ideal o, por qué no, ponerlo a prueba por ejemplo en un ayuntamiento o una comunidad autónoma.</p>
<p>También me hubiera gustado ponerle algún número para ver la dimensión, pero se me alargaba demasiado y me parecía más interesante que el concepto quedara claro. Quizás lo haga en el futuro, aunque de momento descansaremos un poco del tema impuestos&#8230;</p>
<p><span class="footnote"><strong>Nota sobre el título:</strong> El título, que literalmente se traduce al castellano como &#8220;<em>aunque en esta diferencia aun hubo igualdad</em>&#8221; está extraído del <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paneg%C3%ADrico_del_emperador_Trajano">Panegyricus Traiani</a></em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paneg%C3%ADrico_del_emperador_Trajano"> o </a><em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paneg%C3%ADrico_del_emperador_Trajano">Panegírico del emperador Trajano</a></em> de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Plinio_el_Joven">Plinio el Jóven (62-113 D.C.)</a>. Se trata de un discurso laudatorio hacia el emperador Trajano que curiosamente escribió Plinio como discurso para su nombramiento por aquél como cónsul. Aunque como se ve era muy amigo del poder y poco de los cristianos -participó activamente en las persecuciones de Trajano- la frase viene a colación del discutible carácter de la igualdad -o, si se prefiere, el concepto más laxo de equidad. En efecto, Plinio alaba la equidad de Trajano, que habiendo prometido ciertas compensaciones económicas al pueblo y una paga extra a sus soldados y no teniendo efectivo suficiente decidió pagarle la mitad de lo comprometido a los soldados en primer lugar y posteriormente la compensación completa al pueblo. Para Plinio, aunque las cantidades y los tiempos fueran diferentes, en la suma, el trato fue equitativo&#8230;</span>
<ul>Si te ha gustado, a lo mejor te puede interesar:
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</ul>
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		<title>Dominus dedit, Dominus abstulit…, sit nomen Domini benedictum - Análisis de la presión fiscal real en un contexto de subida de impuestos</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Sep 2009 15:53:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio España</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mientras preparaba la hoja Excel para ilustrar la entrada anterior sobre la fiscalidad de las SICAVs, como efecto colateral y no buscado surgió otro modelo que es el que comparto hoy en este blog. Pero antes un aviso: esta entrada puede herir la sensibilidad de todo aquel que crea en un estado pequeño pero suficiente, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-573" style="margin: 5px;" title="Saturno_devorando_a_sus_hijos" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2009/09/Saturno_devorando_a_sus_hijos-163x300.jpg" alt="Saturno_devorando_a_sus_hijos" width="163" height="300" /><span class="dropcaps">M</span>ientras preparaba la hoja Excel para ilustrar <a href="http://antonioespana.es/2009/09/impuestos-sicav-ricos-mito.html">la entrada anterior sobre la fiscalidad de las SICAVs</a>, como efecto colateral y no buscado surgió otro modelo que es el que comparto hoy en <a href="http://antonioespana.es/">este blog</a>. Pero antes un aviso: esta entrada puede herir la sensibilidad de todo aquel que crea en un estado pequeño pero suficiente, dedicado únicamente a proteger la esfera de libertad personal de sus ciudadanos y que no se entrometa en el ámbito privado de las personas, que respete y proteja la propiedad privada (no ya, la expropie y se adueñe de ellas), imponga y asegure el cumplimiento de los contratos y, en definitiva, haga que las personas seamos responsables de las consecuencias de nuestros propios actos, interviniendo con carácter excepcional en casos de extrema necesidad y de dependencia.</p>
<p>He creído conveniente hacer esta advertencia porque este es mi caso y los números que muestro en este artículo, no por menos intuidos, dejan de resultarme menos abrumadores y descorazonadores. Por el contrario, también hay que decir, que le sabrá a poco y aún querría que fuera más, a aquel lector que sea de la opinión que la función del estado es la de proporcionar la felicidad de sus ciudadanos, colmándoles de todos los bienes materiales que estos necesiten para que puedan dedicarse a realizar sus deseos y hallar así respuesta a sus inquietudes sensoriales, sin tener que preocuparse de minucias como esforzarse para mantener y mejorar en su trabajo, proveerse para un futuro en el que las fuerzas ya no estén para lo primero, ahorrar para hacer frente a imprevistos (pérdida de trabajo, enfermedades, accidentes, etc.), reservar una parte de los ingresos para darle la mejor educación a sus hijos, o preocuparse de su salud y la de los suyos, contratando un plan médico a la medida de sus necesidades y llevando una vida saludable (p. ej. evitar el tabaco sin necesidad de que un estado paternalista se encargue, mediante regulaciones y prohibiciones, de mantenerle alejado de ese fatal vicio).</p>
<p>Después de esta larga introducción, es hora ya de plantear el tema de la entrada, tras la cual me comprometo a extenderme poco, dado que los números en este caso hablan por sí solos. Básicamente, he realizado un experimento mental para intentar determinar a manos de quién van a parar cada uno de los euros que salen de nuestros bolsillos cuando realizamos el acto más democrático y libre que existe: consumir.</p>
<p>Pues bien, para simplificar el ejercicio, no tenemos más remedio que hacer algunas simplificaciones. A tal fin, supondremos una empresa que provee un producto o un servicio al mercado y realiza unas ventas de 100,000 euros, considerando que en esta cifra de ventas el IVA está incluido. Esta empresa, es muy especial, dado que únicamente tiene un accionista (capitalista) y un trabajador y para operar sólo necesita pagar un alquiler a un tercero, que llamaremos terrateniente, utilizando la división de roles de la Economía Clásica que popularizó David Ricardo -pese a que la Economía moderna, y en especial la teoría marginalista, superó con las enseñanzas de Carl Menger la diferenciación de la renta de la tierra, considerándola un factor de producción más, para este ejemplo nos es práctico mantener la distinción).</p>
<p>De este modo, esta empresa presentaría una cuenta de resultados parecida a ésta:</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-565" title="Fiscalidad_empresa" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2009/09/Fiscalidad_empresa.jpg" alt="Fiscalidad_empresa" width="495" height="265" /></p>
<p>Con estas cifras, obtendremos los <em>economics </em>(palabro que nos gusta mucho a los consultores)<em> </em>de cada uno de los agentes según la distinción de roles ricardiana:</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-566" title="Fiscalidad_agentes" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2009/09/Fiscalidad_agentes.jpg" alt="Fiscalidad_agentes" width="495" height="290" /></p>
<p>Ya mosquea de por sí que de los 30,000 euros que le cuesta a la empresa el trabajador -y que según Mises, debería considerarse todo ello el salario, lo perciba o no el empleado-, al bolsillo de éste no le lleguen más que 16,200, un poco más de la mitad (luego algunos dirán que los empresarios son los explotadores). Pero no es esto de lo que quería hablar hoy, dado que ya he mencionado en otra ocasión sobre el <a href="http://antonioespana.es/2009/05/efecto_desempleo_reduccion_cotizaciones_sociales.html">mejor uso que se le puede dar a esas cotizaciones en beneficio de los trabajadores</a>.</p>
<p>Sobre lo que quiero llamar la atención es sobre el resultado de sumar las casillas correspondientes al estado, cuarto agente olvidado por Ricardo, si bien es cierto que en tiempos del economista clásico aquél no se había convertido ni mucho menos en el ogro filantrópico que es hoy, según lo denominó Octavio Paz. En efecto, no hay más que echar una mirada al siguiente cuadrito para que a uno se le caiga el alma a los pies:</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-568 aligncenter" title="Fiscalidad_reparto_rentas" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2009/09/Fiscalidad_reparto_rentas.jpg" alt="Fiscalidad_reparto_rentas" width="375" height="109" /></p>
<p>¡¡¡ Un 45,5% de todas las  rentas queda confiscada por el estado !!! ¿¿¿ Y dicen que el capitalismo es salvaje ??? Me pregunto quién es el caníbal aquí &#8230;</p>
<p>Y eso además sin contar con impuestos y tasas de otras burocracias de menor orden (licencias, impuestos sobre bienes inmuebles, sobre vehículos de tracción mecánica, impuestos indirectos especiales sobre los hidrocarburos, el impuesto especial eléctrico, actos jurídicos, transmisiones patrimoniales, y un laaaaaargo etcétera.</p>
<p>Pero todavía a algunos les parece que no son suficientes y que deberían subir un poquito más&#8230; Como es el caso de cierto actor tocayo y paisano mío, que <a href="http://www.elmundo.es/papel/2009/09/12/ultima/">en la contraportada del Mundo de este sábado</a> (por el 12 de septiembre de 2009) clamaba sin sonrojarse que &#8220;quiere que suban los impuestos&#8221;. Toma claro, y si yo viviera de las subvenciones también querría que subieran los impuestos. Cuanto más mejor: el dinero de los demás nunca es suficiente. Quiero aclarar que este actor malagueño y llamado Antonio NO es Antonio Banderas, por el que siento respeto, admiración y gran simpatía pese a que piense distinto que yo. Este es otro actor malagueño llamado Antonio que parece pertenecer a esa generación de comediantes españoles, que no son sino un lobby más de buscadores de rentas que SÍ parecen necesitar de las subvenciones para poder ganarse la vida en su oficio (al contrario que el otro Antonio).</p>
<p>Claro que mientras haya gobernantes que vivan en la ilusión de que de una crisis se puede salir simplemente sacando más dinero de dónde cada vez hay menos -por los bolsillos de los ciudadanos- lo tendremos crudo.</p>
<p>Porque -y con esto termino- tratar de resolver una crisis subiendo impuestos -y no tocando o incrementando el gasto- es como intentar resolver la sequía de un país simplemente cambiando el agua de pantano -poniéndolo en pantanos menos eficientes, con más pérdidas y con mermas por evaporación del agua en los trasvases. ¿No será que es mejor, reducir el consumo de agua y, por otro lado, ahorrar para crear nuevos embalses?</p>
<p class="footnote"><strong>Nota sobre el título</strong>: Frase tomada de la Vulgata del libro de Job (Job 1, 21) que profirió al perder todas sus riquezas: &#8220;El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea su santo nombre&#8221; en la que, sin pretender asimilar el estado a Dios, eso se lo dejo a los estatólatras de toda laya, deberíamos alterar el orden para que esté en línea con el contexto de la entrada. Debería decir pues &#8220;Dominus abstulit, Dominus dedit&#8230;&#8221;, el Señor me lo quitó, el Señor me lo dio. Así es cronológicamente más correcto entendido en forma de impuestos y posterior redistribución. También podríamos ser menos irreverentes y cambiar &#8220;Dominus&#8221; por el equivalente a &#8220;Estado&#8221;. Lamentablemente, el concepto de estado es moderno y no existía en la cultura clásica, por lo que no hay una palabra latina para designarlo. Una aproximación sería utilizar &#8220;Polis&#8221; o &#8220;Republica&#8221;.</p>
<p class="footnote"><strong>Nota sobre la imagen</strong>: No creo que haga falta recordar que se trata de &#8220;Saturno comiéndose a sus hijos&#8221; de Goya, expuesto en el Museo del Prado. Quizás sea una imagen un poco excesiva para ilustrar el artículo, pero de indudable impacto dramático y, a fin de cuentas, es lo que terminará haciendo el estado con nosotros si seguimos caminando por el camino de servidumbre sobre el que nos alertara Hayek. En cualquier caso, es cierto que quizás podría haber puesto una imagen de Shrek para representar el <em>ogro filantrópico</em> y amable de Octavio Paz que he mencionado en el <em>post</em>.</p>
<ul>Si te ha gustado, a lo mejor te puede interesar:
<li><a href="http://antonioespana.es/2010/10/sistema-fiscal-alternativo.html" rel="bookmark" title="20/10/2010">In hac quoque diversitate aequalitatis ratio servata est</a> &#8211; Propuesta de un sistema fiscal basado en un presupuesto de gasto e inversión bottom-up de base cero, con reparto de la carga a partes iguales entre los ciudadanos (tipo comunidad de vecinos o club social).. <em>Etiquetas: economía, fiscalidad, Impuesto de Sociedades, impuestos, IRPF</em></li>
<li><a href="http://antonioespana.es/2010/10/iustitia-est-constans-et-perpetua-voluntas-ius-suum-cuique-tribuendi.html" rel="bookmark" title="5/10/2010">Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi</a> &#8211; Crítica de la progresividad fiscal o el mito del &#8220;De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades&#8221;. <em>Etiquetas: economía, impuestos, IRPF, Marx, progresividad fiscal</em></li>
<li><a href="http://antonioespana.es/2010/09/legitimidad-etica-optimizacion-fiscal.html" rel="bookmark" title="26/9/2010">Omnis honesta ratio esset expediendae salutis</a> &#8211; Por qué es éticamente lícito intentar pagar los menos impuestos que uno pueda o la optimización fiscal como legítima defensa. <em>Etiquetas: economía, Frédéric Bastiat, Friedrich Hayek, impuestos, IRPF, legítima defensa, Lord Acton, Murray N. Rothbard, paraísos fiscales, propiedad privada, SICAV, subsidios</em></li>
</ul>
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		<title>Non teneas aurum totum quod splendet ut aurum</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Sep 2009 22:16:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio España</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Impuesto de Sociedades]]></category>
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		<description><![CDATA[No soy un experto en asuntos fiscales ni me dedico profesionalmente a ello, ni siquiera -admito- hago la declaración de la renta de la familia, pues a ello se dedica mi mujer que sí que sabe del tema (la hice una vez al principio de todo recién casados, y nos cascaron una multa por listo). [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-556" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px;" title="oro" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2009/09/oro-300x225.jpg" alt="oro" width="143" height="106" /><span class="dropcaps">N</span>o soy un experto en asuntos fiscales ni me dedico profesionalmente a ello, ni siquiera -admito- hago la declaración de la renta de la familia, pues a ello se dedica mi mujer que sí que sabe del tema (la hice una vez al principio de todo recién casados, y nos cascaron una multa por listo). Pero lo que si soy es bastante escéptico respecto a las noticias que aparecen en la prensa cuando tocan temas con cierta carga técnica y, sobre todo, cuando tratan asuntos con fuerta carga ideologizante, como es el tema de la fiscalidad y ese lugar común de que los ricos no pagan impuestos, o no pagan todos los impuestos que deberían (sic).</p>
<p>No es que esté defendiendo a los ricos -aunque tampoco sé qué tendría de malo hacerlo si han hecho su fortuna honradamente- y tampoco estoy negando el hecho de que en temas fiscales hay claras economías de escala a la hora de planificar los impuestos, empezando por la minuta de abogados y asesores y terminando por complejas estructuras societarias, que tampoco salen gratis y requieren de un mínimo capital acumulado con carácter previo. Pero lo que sí hago es rebelarme ante el pensamiento prefabricado y premasticado que nos lanzan desde los medios políticamente correctos en forma de titulares que más parecen eslóganes, y crónicas que más parecen tribunas de opinión (aparte de ser técnicamente pobres y maliciosamente erróneas).</p>
<p>Concretamente, durante los días recientes ha estado permanentemente en boca de todos el tema de las SICAVs, poniendóse de relieve que pocas personas -y periodistas prácticamente ninguno- ha dedicado ni un sólo segundo de reflexión a tratar de entender de qué se trata el asunto. Casi todos se han lanzado a dar eco en sus blogs o en sus tuiters de las noticias que iban publicando los distintos medios, aceptando acríticamente la mercancia que éstos ofrecían. Y es que en estos días, parece que el &#8220;argumentum ad auctorictas&#8221; se compra muy barato. Como dicen los <a href="http://www.youtube.com/watch?v=kyxjboYHvM8">compadres</a>: <em>&#8220;compadre, si lo dise el Abesé, eso es así&#8221;</em>. Pues eso.</p>
<p>De este modo, se está dando por válido el axioma de que la legislación beneficia a los ricos apoyándose en la premisa de que las SICAV tienen un tipo fiscal privilegiado (1%) y éstas son el mecanismo preferido de inversión de los ricos. Pues bien, en este silogismo, si no negar la mayor, sí al menos hay que ponerla en cuarentena, dado que se están cometiendo al menos dos errores. Uno es bastante elemental: confundir el Impuesto de Sociedades (IS) con el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). El otro, requiere pensar un poquito más, pero también es evidente: cualquier tipo de gravamen diferente del 0% a una estructura como una SICAV, supone realizar una doble imposición fiscal.</p>
<p>Bien, pues como dijo el descuartizador de Cleveland, &#8220;vayamos por partes&#8221;.</p>
<p>1.- El Impuesto de Sociedades vs. el IRPF</p>
<p>De casi todos es conocido que hay un impuesto que pagan las empresas sobre el beneficio económico que obtienen de sus actividades, denominado Impuesto de Sociedades o IS. Este impuesto, tiene un tipo general del 30% sobre el resultado, aunque existen tipos reducidos para pymes (25%) o las susodichas SICAV (1% siempre que cumplan determinadas condiciones, la más conocida, que tenga al menos 100 accionistas) entre otros, además de diversas reducciones por motivos varios.</p>
<p>Este impuesto se aplica, como decíamos, sobre el beneficio de la sociedad y por lo tanto -muy, muy simplificadamente- se paga con cargo a la caja de la empresa con su contrapartida en la cuenta de resultados, disminuyendo así el beneficio neto. Dicho beneficio neto es sobre el que los accionistas pueden decidir si reinvertirlos en la empresa (pasando a formar parte de los fondos propios en el pasivo del balance con su correspondiente contrapartida en caja en el activo) o bien repartírselo (cuadrando el balance con la salida de caja de los fondos para pagar los dividendos).</p>
<p>Estas consideraciones aplican tanto a las empresas normales, sean sociedades anónimas, limitadas, cooperativas, etc. e incluyen a las SICAVs, que toman la forma de una S.A. con algunas características especiales.</p>
<p>Por otro lado, tenemos el impuesto general que pagamos las personas de a pie o &#8220;la renta&#8221;, que es el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas o IRPF. Este impuesto, de nuevo muy simplificadamente, distingue entre dos tipos de renta: la renta general y la renta del ahorro. La primera, que es donde entran las nóminas, los alquileres, etc. está gravada de manera progresiva -es decir, discriminatoria y confiscatoria, pero esa es otra historia- a un tipo diferente cada tramo y que va del 24% al 43%. Aparte hay que aplicar mínimos exentos y reducciones varias también en función de las circunstancias de cada uno -el caso es que nunca sabemos lo que pagamos hasta que hacemos la declaración.</p>
<p>La otra, la renta del ahorro -que cuando se quiere denostar, se dice la renta del capital-, aplica a las diferentes inversiones financieras, como por ejemplo los depósitos, cuentas de colores, acciones, fondos y similares y que tributan a un tipo fijo y sin tramos del 18%.</p>
<p>Dado que la inversión en una SICAV se realiza mediante la adquisición de acciones en la sociedad, los dividendos que ésta reparta -o la plusvalía ganada con la salida de la misma- se considera renta del ahorro y, por lo tanto, tributa al 18%.</p>
<p>Es decir, que el que se paguen impuestos por el beneficio de una empresa, no implica necesariamente que el o los dueños de la sociedad hayan visto aún un duro en forma de renta. Es decir, que da igual que la SICAV tribute al 1% al 30% o a 90% como les gustaría a algunos, en el momento que el rico propietario desea darse un caprichito, pagarle la universidad o comprarle un piso a sus hijos o, simplemente hacer caja para dar vida a una idea de negocio, le toca pasar por ventanilla y pagar el correspondiente 18%.</p>
<p>Creo que el siguiente gráfico puede terminar de clarificar -o de embrollonar- la cuestión.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-547" title="Esquema_SICAV" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2009/09/Esquema_SICAV1.jpg" alt="Esquema_SICAV" width="550" height="137" /></p>
<p>2.- Gravar dos veces el beneficio de la SICAV supone pagar dos veces por lo mismo</p>
<p>Tal y como las define la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, las SICAVs o Sociedades de Inversión de Capital Variable son instituciones de inversión colectiva (IIC) que invierten en instrumentos o activos financieros (es decir, no en inmuebles ni terrenos ni ningún bien material) que toman forma societaria. Otro tipo de IIC de carácter financiero, por ejemplo, son los fondos de inversión que no son sociedades en sí mismos sino que están dentro del balance de otras compañías gestoras (SGIIC).</p>
<p>Como tales sociedades, las SICAVs tienen su propia cuenta de resultados, aunque ésta en esencia es muy simple, dado que como único ingreso cuenta con el retorno de las diferentes acciones en las que tiene invertido su capital -sea en forma de dividendo, sea en forma de plusvalías generadas en la compra-venta de acciones- y como gasto, el derivado de la propia gestión, que incluye el sueldo del gestor o la minuta de la sociedad gestora, más los costes de transacción (comisiones, cánon, etc.).</p>
<p>Efectivamente, según el esquema dibujado arriba deja entrever, el ingreso que percibe la SICAV de sus inversiones, viene ya minorado por el correspondiente IS que han debido pagar las sociedades correspondientes en origen, como hemos explicado arriba. Por lo tanto, dado que la SICAV en sí no añade ningún valor ni ningún beneficio adicional al que ya ha sido objeto de bocado por parte de Hacienda, antes bien, le resta una parte por los gastos derivados de la gestión, sería redundante cargarle con otro 30% adicional. Estaríamos pagando dos veces por lo mismo.</p>
<p>Para ilustrar este efecto, y para quien le gusten los números, he hecho el siguiente ejercicio simplificado que compara un escenario de inversión directa sin sociedades interpuestas con un escenario de inversión a través de una SICAV desde el punto de vista de la empresa en la que se invierte, la SICAV y, en última instancia el inversor:</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-551" title="cuenta_resultados_SICAV" src="http://antonioespana.es/wordpress/wp-content/uploads/2009/09/cuenta_resultados_SICAV.jpg" alt="cuenta_resultados_SICAV" width="434" height="290" /></p>
<p>Ya se ve que al rico inversor, la SICAV no aporta a priori un beneficio especial, antes al contrario, le cuesta el dinero o, más correctamente, le reduce la rentabilidad de la inversión. Por lo tanto, los poco amigos de que haya gente que ahorre, acumule capital y lo invierta en empresas y gracias a eso ganen dinero, pueden estar tranquilos&#8230;que <em>no es oro todo lo que reluce</em> (título del post en latín)</p>
<p>Entonces, se preguntará el amable -y paciente- lector que haya llegado hasta aquí, ¿qué aporta una SICAV? ¿Por qué se meten en una? Bueno, se me ocurren varios motivos y luego puede haber muchos otros.</p>
<p>Por ejemplo, facilita tener una cartera diversificada y una gestión profesional. También, permite materializar beneficios dentro de la SICAV -vendiendo cuando la acción está cara- y retrasar el pago de los impuestos a otro momento que sea más favorable, pues si lo hago yo solo, tendría que pagar el 18% cada vez. O, antes de que lo cambiara al actual gobierno, la renta del ahorro (y su tipo del 18%) sólo aplicaba si la inversión se había mantenido al menos dos años, en caso contrario se consideraba renta general e iba al marginal (como mínimo el 24% pero típicamente según el perfil del inversor, el 43%). Por lo tanto, en el escenario previo, las SICAVs tenían una clara ventaja fiscal para operar a corto plazo -lo que algunos llaman especular, pese a que especular es todo lo que hacemos pensando en el futuro.</p>
<p>Y, finalmente, estoy seguro de que hay estructura societarias más complejas en las que la SICAV es una pieza más del puzzle y en las que realmente es posible pagar muy pocos impuestos -y desde luego, mucho menos que el marginal del 43%.</p>
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